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Kōan: El Observador

Written by Shiny Demise on . Posted in Ascensión

A últimas fechas hemos escuchado hablar sobre “el observador”; un término que surge del estudio de la Mecánica Cuántica pero que tiene un origen más antiguo.  Las culturas de nuestro pasado ya sabían sobre este concepto, lo entendían y lo dominaban.

Para saber más sobre lo que és el observador, es necesario repasar un poco al respecto. Trataré de ponerlo simple para que pueda entenderse mejor: El observador es la entidad que registra y mide los cambios de composición o de estado de otra entidad. En la Mecánica Cuántica, esto está representado como aquella entidad o persona que presencia el movimiento/cambio de una partícula en específico, provocando este a su vez una serie de sucesos probables pero que se definen ante el observador.

En términos del “despertar de la consciencia”, le observador es aquella esencia que vive en todo y el todo y a través de nosotros constituye la clave para que la realidad sea transformada ante nosotros en eventos cíclicos y atemporales pero que tienen una temporalidad lineal por la concepción que nosotros tenemos del tiempo y por cómo concevimos la realidad. En otras palabras, el Observador, es el creador del todo.

Y en el sentido estricto de la sentencia: “Tú eres el creador del todo, tú eres el observador”. Sin embargo, no estás total y completamente consciente de ello porque tu sistema de creencias fue adoctrinado para creer que estás separado de un todo y que los resultados de tu vida son decisión de alguien o algo más. Sin embargo, a decir verdad, cuando dejas de lado tu poder y tu influencia consciente sobre el campo cuántico, entra en acción la propia “acción” natural del flujo del campo de ondas que generan tu realidad o lo que en otras palabras llamamos: “Destino”.

Lo que hay que entender, es que en ningún momento estás separado del proceso de crear, el proceso de creación en sí mismo y lo creado o manifestado. Para explicarte un poco más sobre esto tomaré un texto del libro: “Tus Zonas Mágicas” del Dr. Wayne W. Dyer, donde de manera clara ahonda en el tema para dejártelo claro de una vez por todas.

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No estás dividido en categorías: eres a la vez el que ve, el acto de ver y lo visto.

Para conocer la auténtica prosperidad debes aprender a dejar de dividirte y separarte de tu prosperidad. No estás dividido en tres en este mundo. No hay el observador, el observado y el acto de observar. Lo que observas está dentro de ti. Tus observaciones están dentro de ti, al igual que el proceso entero de la observación. Todo ello eres tú. Los pensamientos de prosperidad son tuyos, son tú. Así, también lo es lo que ves como prosperidad dentro de ti. Y, por último, también el concepto de ser próspero está en su totalidad ubicado dentro de ti. Esto puede parecer confuso, pero es esencial para que captes la unidad que hay en ti si deseas conocer la prosperidad y convertirte tú en prosperidad. Ken Wilbur, en su fascinante libro No Boundary, lo describe así; deja que penetren en ti estas ideas al tiempo que te preparas para los milagros en esta dimensión de la prosperidad:

La división entre el que experimenta y el mundo de la experiencia no existe y, por consiguiente, no se la puede hallar. Esto puede parecer en un principio muy extraño, porque estamos acostumbrados a pensar en términos de fronteras. Parece evidente que yo soy el sujeto que oye sonidos, que soy el sujeto que siente cosas, que soy el sujeto que ve cosas. Pero, por otro lado, ¿no resulta extraño que me describa a mí mismo como el observador que observa lo observado? ¿O como el oidor que oye los sonidos oídos? ¿Es realmente tan complicada la percepción? ¿Hay realmente involucradas en ella tres entidades separa das: el observador, el acto de observar y lo observado? Por supuesto, no hay aquí tres entidades separadas. ¿Es posible un sujeto que ve sin el ver o sin la cosa vista?… El problema consiste en que tenemos tres palabras -el «que ve», «ve» y «lo visto» para una sola actividad, la experiencia de ver.

Debes aprender a ir más allá de tu estado de hipnosis, que te ha convencido de que estás aquí en primer lugar tú el pensador, luego tú el hacedor y, por último, el concepto de aquello que estás pensando o haciendo.

En realidad, todo ello es una sola y misma cosa.

Así es con la prosperidad para aquellos que la vi ven cotidianamente. Todo aquello que antes dividías en tanto que pensamiento próspero, conducta prós pera y algo llamado prosperidad y que se halla «allá fuera» debe ser considerado como una sola cosa. ¡Y esto puedes ser tú si decides serlo! Cuando comprendas esto dejarás de buscar la prosperidad como si ésta fuera algo que puedes arrancar de su escondite. Dejarás de decirte a ti mismo: «Lo único que debo hacer es pensar de manera próspera, y la prosperidad vendrá a mí». Dejarás de fijarte metas para tu conducta que te lleven hasta esa cosa evasiva llamada prosperidad. Este trío lo sustituyes por una singularidad de pensamiento y acción que refleja tu comprensión de que tú eres prosperidad y que crees en ello. Lo que necesitas para una vida próspera lo eres ya. Está todo en ti, no hay fronteras aun cuando hayamos inventado palabras distintas para describir diversas facetas del modo en que hemos decidido percibirlo. Wilbur resume lo absurdo de este pensamiento compartimentalizado con este ejemplo: «Podríamos del mismo modo describir una simple corriente de agua como “la corriente de agua hace correr el agua que corre”. Es algo totalmente redundante e introduce tres factores allí donde en realidad hay sólo uno».

Toma ahora este conocimiento e mi plántalo en tu conciencia. No vas a hallar la prosperidad. Ésta entrará como un fluido en tu vida sólo cuando captes la idea de su singularidad. Cuando sepas, tus ac ciones lo reflejarán. Lo mismo exactamente puede decirse de la penuria. Si piensas en términos de penuria y actúas en función de ella, tu vida será penuria. Eres aquello en que piensas, puesto que sólo a partir de ahí puedes actuar.

Si la penuria es una palabra que define tu vida en estos momentos, comprende que no es algo que te haya sido enviado sino simplemente el modo en que tú procesas tu vida. Te has dividido en tanto que pensador y hacedor, víctima de algo externo a ti llamado penuria. Pero, en realidad, esa penuria eres tú. La elección de la prosperidad empieza por tu negativa a seguir dividiéndote y ver en cambio la unidad que hay en ti.

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Shiny Demise

"¡La Revolución de la Consciencia es Ahora!"

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