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El Arrobo de la Mentira y la Rebelión de la Verdad

Written by Shiny Demise on . Posted in Ascensión

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El mundo está sumido en una época en la que la mentira es parte de la vida diaria. Prácticamente desde el nacimiento hasta la hora de partir, la mayor parte de las cosas que conoces, la historia, las creencias religiosas, las formas de vida, las teorías y entre tantas muchas otras cosas están compuestas por mentiras.
En cierto periodo de tu vida comienzas a ser adoctrinado. Te dicen en qué creer, qué vestir, cómo comportarte, qué pensar, cómo reaccionar, cómo hablar, etc. Y quizás la mentira más grande a la que inicialmente te inducen es creer que tú estás fuera de todo, que eres un ser apartado de la creación, que no hay nada correlativo a ti con tu medio ambiente ni con lo que te rodea. Y es entonces que de allí en adelante desde un nivel subconsciente hasta un nivel totalmente consciente se te induce a vivir bajo las mentiras, convivir con ellas y sobre todo aceptarlas.
Es por eso que la mentira resulta algo tan habitual que difícilmente es cuestionada y muy fácilmente aceptada. El nivel de aceptación de la mentira es tal, que cuando se produce un enfrentamiento con conceptos que la desafían -la verdad- el propio subconsciente pasa directamente a la negación y la descalificación sin haber pasado si quiera previamente por el cuestionamiento. La forma de vida bajo un esquema de mentiras se convierte en algo tan confortable -aún cuando existe una rara relación de amor-odio con ella- que la gente acepta llevar a cabo su vida de tal forma que estaría en muchos casos dar la vida por defenderla que cambiar la por lo menos la perspectiva sobre ella.
Con el paso de los años la mentira es tan sutil que ocurren una serie de escenarios en los que paradójicamente se le acepta aún cuando la verdad esté asomada sobre ella. Y es por eso que existe gente que compra y consume más mentiras como parte de su vida diaria. Consume lo que los medios de información proveen; un gran cúmulo de información chatarra repleta propuestas retrógradas de formas y estilos de vida que no hacen mas que mantener el prestigio y el don de la vida en una nefasta inmundicia. Y tanto la religión como la ciencia han sido cómplices y quizás también un tanto víctimas de crear, divulgar y promover tales mentiras.
Y ante todo esto la pregunta obligada sería ¿Por qué la gente está dispuesta a vivir en la mentira, consumirla y aceptarla?
Si bien es cierto que quizás es porque en principio la gente ha sido engañada, también es cierto que quizás el factor más importante de comenzar a develar la verdad requiere un grado muy elevado de responsabilidad propia y entonces no se trata tanto del hecho de haber crecido siendo educado con engaños sino de no querer asumir la responsabilidad de ya no querer estarlo. ¿Por qué? Porque siempre es más fácil esperar a que alguien más haga ese trabajo que hacerlo por uno mismo. Porque siempre es más fácil querer que primero haya un cambio afuera para adaptarse internamente a él -que es el mismo patrón de adaptación a las mentiras -Porque siempre es más fácil culpar a los demás que asumir la responsabilidad propia.
Es por eso que es tan fácil que grandes corporaciones y grupos de poder con intereses inhumanos construyan la mentira de las enfermedades para vender las supuestas curas creando un mercado y negocio redondo al respecto; y la gente lo compra. Es por eso que las instituciones religiosas promueven la sumisión, el arrepentimiento y la culpa porque es más fácil que la aceptación, la asunción y el cambio; y la gente lo cree. Es por eso que se le induce a la gente a estar más preocupada por lo que come, por lo que viste y por cómo luce que por la calidad de pensamientos que tenga y por la calidad de persona que es; y la gente lo acepta. Es por eso que las instituciones académicas afiliadas a un sistema educativo retrógrada, promueven conocimiento obsoleto y ortodoxo sin dejar carta abierta al cuestionamiento, divulgando solamente lo conveniente bajo esquemas y estructuras de educación que instan a la competencia en lugar del razonamiento propio, la cooperación y la propia superación personal dando como resultado gente que aborrece la lectura, la investigación y la ampliación del conocimiento para tener mayores y mejores parámetros y referencias de reflexión y razonamiento y trabajo en equipo; y la gente lo asume. Es por eso que los políticos aprovechan la ignorancia y apatía de la gente para hacer y deshacer las leyes y mandatos a modo de que solamente ellos y quienes estén con ellos sean beneficiados, porque es más fácil culpar al mal gobierno que hacer lectura de las leyes, derechos y garantías individuales que nos constituyen como sociedades y ejercerlas; y la gente se niega, “los elige” -en el mejor de los casos- y luego se queja. Y es por eso que existen medios de información -por no decir desinformación- y entretenimiento que inundan de contenido basura y nefastos la televisión y ahora también la Internet sin darle cabida a la verdadera creatividad, contenido verdaderamente sano, informativo y educativo haciendo de la televisión -casi en su totalidad- el medio de información, programación mental y divulgación de la mentira más vomitivo y aberrante de todos, pero es así porque es más fácil distraerse con el entretenimiento y el contenido asqueroso de la televisión -en su mayoría, porque hay que decir también que hay cierto contenido rescatable- que verdaderamente informarse, aprender y desarrollar actividades nuevas y ser creativos por sí mismos; y sin embargo la gente vive así.
Exigir un cambio en el mundo exige por sí mismo un cambio interior. Un cambio en la forma de vida que llevas, un cambio en tu actitud con respecto a ti mismo y a todo lo que te rodea, un cambio en tus hábitos, en tus pensamientos, en tus palabras, prácticamente en todo aquello que no te está permitiendo tener la calidad de vida que quieres. ¿Entonces estás dispuesto a cambiar por ti mismo o seguirás exigiendo que el resto cambie?
Yo tengo la firme convicción de que cada cosa que realizas o dejas de hacer tiene un impacto en todos, por mínimo que este sea. ¿Y entonces por qué no comenzar a tomar mejores decisiones y tener ideales más sanos?
Yo no puedo decirte con detalle y exactitud qué deberías de hacer y en qué deberías cambiar pero si puedo sugerirte lo siguiente:

1. Aceptación.
Comienza por aceptar la integridad de lo que eres, todas tus virtudes y valores así como tus áreas de oportunidad, no dejes nada al aire y sincérate contigo mismo. No tienes que darle gusto a nadie por ser quien eres, ni tampoco te tienes que apenar por ello. Deja de buscar la aprobación de los demás y sé tu mismo.
Deja de juzgarte y acepta la condición humana que en este momento preciso tienes.
En tanto comiences a aceptarte a ti mismo, la necesidad de juzgar a los demás comenzará a desvanecerse, siempre y cuando seas totalmente honesto e incluyas cada fibra de tu ser en tu aceptación propia.

2. Integración.
Una vez que identifiques todo aquello que te conforma como una entidad, como un ser, como un individuo: ¡Intégrate! Intégrate como ese ser humano que eres y dale cabida tus virtudes y valores a tu vida diaria. Intégrate contigo mismo y por consecuencia podrás integrarte con todo lo demás. Una vez que te hayas aceptado y te hayas integrado, podrás comenzar a correlacionarte con tu entorno de una manera distinta, porque comenzarás a aceptar al entorno tal y como es sin la consecuente necesidad de forzar cambiarlo, porque poco a poco ese entorno cambiará ante ti cuando tu hayas decidido la integración.
Intégrate con la naturaleza: con los animales y las plantas, observa y date cuenta como todos ellos cohabitan -y han cohabitado por millones de años- sin repercutir negativamente en el equilibrio. Intégrate con la lluvia, con el calor, con el frío, con el aroma de la tierra seca o mojada, con el color del atardecer o del amanecer, con el color resplandeciente del cielo azul despejado o de las grandes y grises nubes en un día nublado. En lugar de quejarte por cualquier condición climática, intégrate y disfrútalo.
Intégrate con la gente: con tu familia, con la gente en la calle, con tus compañeros de trabajo, con quien atiende la tienda o en la caja, con quien te sirve como jardinero o chofer, con quien te sirve como mesero o barrendero. Intégrate con todos y te darás cuenta del valor que tienen como seres humanos y cómo su labor puede ser un gran aporte también.

3. Desapego.
En breve, comienza por alejar y alejarte de las cosas, eventos y personas que sabes de antemano que son nocivas para ti. Sabes de antemano cuáles son las sustancias que son nocivas para ti si las consumes en exceso, sabes cuáles son los eventos que pueden representar un riesfo para tu bienestar y sabes cuáles son las relaciones personales que no te benefician en lo absoluto.
Deshazte también de los eventos, cosas y personas del pasado. Asume tu rol y papel de aquello que haya sucedido y date cuenta de que nadie te debe nada y tú no le debes nada a nadie. Date cuenta que en su momento lo que hiciste, lo hiciste por una razón en específico, así como la otra persona o personas involucradas. Si es necesario recurrir a pedir disculpas y con ello te sientes aliviado, entonces hazlo. Pero comienza por disculparte a ti mismo en primer lugar y así mismo otorga la disculpa de todo lo ocurrido. Así absolverás la culpa de ti mismo y de a quien crees que es responsable por tu condición emocional y quizás hasta física.
Deshazte de la necesidad de sustentar tus emociones en cualquiera de esos tres aspectos y comienza a reemplazar esa necesidad por una incesante emotividad de acción diaria.
Simplemente deshazte de la gran loza que sigues cargando en tus hombros y que te impide continuar eficientemente hacia adelante.

4. Autorresponsabilidad.
Sé responsable de ti mismo: se responsable de la totalidad de tu ser. Ello implica que tienes que volverte consciente y responsable desde tus pensamientos, emociones y palabras hasta tus acciones. Evita delegar la responsabilidad de tu vida a alguien o algo más. Y sin el afán de ofender a nadie en su sistema de creencias religioso, es un hecho de que mucha gente que se dice a sí misma adulta, actua como niños: tiran la piedra y esconden la mano y cuando son pillados en el acto piden perdón o culpan a alguien más, pero cuando se trata de asumir la responsabilidad juzgan a su Dios o le quieren delegar la solución de todos sus problemas cuando en principio ellos fueron el origen de sus adversidades.
Analiza la forma en la que adoptas tus actitudes con respecto con tus problemas y adversidades ¿Realmente asumes el mando o comienzas a buscar excusas y culpables al respecto o quizás sales huyendo?
¿Cómo encaras tus adversidades? Pregúntelo lo suficiente hasta que llegues a una respuesta sincera y date cuenta de que tú y sólo tú eres el origen tanto de tus adversidades como de la solución a ellos.
Cualquier adversidad que hayas originado en tu vida no puede ser más grande que tú y no lo es porque simplemente ello no puede ser más grande que su propio creador.

5. Cambio
Quizás el don más grande que poseemos todos nosotros como seres espirituales en condiciones humanas es la capacidad de recreación. Todos, absolutamente todos podemos recrearnos a nosotros mismos y afortunadamente contamos con todas las herramientas necesarias para llevar a cabo este proceso.
Tenemos un cerebro que tiene la cualidad de la plasticidad, lo que significa que cambia en todo momento, se regenera y se reconstruye a si mismo.
El qué somos no puede ser cambiado, porque lo que somos -un espíritu en un cuerpo humano- es un estado de Ser que lo es todo y a la vez es la nada, pero sí podemos cambiar quiénes somos, es decir, podemos elegir la manera en cómo nos vamos a desenvolver y de cómo vamos a interactuar con nuestro entorno.
Tú puedes recrearte a ti mismo y siempre puedes elegir el momento para ello. Puedes cambiar, pero para ello debes de en principio estar convencido y determinado de hacerlo.
Dedica más horas a tu crecimiento personal. Dedica más tiempo a tu familia. Dedica más tiempo a tu propio desarrollo espiritual. Dedícate a la rebelión de la verdad.
A tus seres queridos hazles saber que los amas, sin importar qué tanto tiempo pases con ellos, recuérdales siempre que los amas, a veces no necesitas palabras simplemente un gesto puede cubrir esa parte.
Sé más cortes y gentil con la gente con la que te relacionas. Sé más precavido en tus palabras y acciones y evita a toda costa las ofensas y recriminaciones.
Respeta tu entorno, sé amigable con la naturaleza, tú eres parte de esa naturaleza y en el momento en el que entiendas que tú eres parte de ello te darás cuenta que toda actividad que rompa con su equilibrio y del cual tú seas partícipe, hasta entonces tendrás claro el impacto que tiene en tu vida tu actitud con respecto a ello.
En la medida de tus posibilidades, agéndate un tiempo suficiente de 15 minutos a media hora para relajarte y hacer lo que se llama meditación. Desde mi perspectiva no necesitas más que eso aunque eventualmente querrás hacerlo durante más tiempo por los efectos que tiene en tu vida, pero que sea por convicción genuina y no por moda ni por obligación. Existen muchas técnicas que te pueden ayudar en ello.
Y por último, date cuenta de que el mundo en el que habitas y vives es una ilusión, nada o prácticamente nada de lo que ves en los medios de información es cien por cierto cierto. Cuestiónate siempre a ti mismo y cuestiona siempre la forma de vida que llevas y en la que participas… ¡REBELA A LA VERDAD! Si en verdad quieres un mundo distinto en donde tus descendientes puedan disfrutar de un mundo más habitable y confiable, toma acción ahora mismo y no lo dejes para mañana porque la gente que desea ver este mundo sumido en las sobras no descansa nunca.

¡Que tengas un excelente día!
– Carlos del Ángel
Shiny Demise Project

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Shiny Demise

"¡La Revolución de la Consciencia es Ahora!"
  • julio

    Excelente artículo.Gracias por estar.

  • Lucamiable

    Es tan larga la cháchara, chamigo, que me canso de leer y ya no estoy en edad de ver como tu ves. Y si tu dices que gran parte de lo que aprendemos en este mundo es MENTIRA, ¿y para qué tenemos la Palabra Bíblica que dice que el hombre entra al mundo siendo PECADOR y para ser perdonado lo tenemos al gran MAESTRO DE LA VERDAD, y si no crees, pues da lo mismo que digas lo que digas y lo haces para que te oigan un montón de idiotas que no saben qué hacer de su tiempo terrenal. Y dime ¿TU CREES QUE DICES LA VERDAD?

  • clau jordan

    Muy bueno!

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