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Kata Uspanishad

Written by Shiny Demise on . Posted in Upanishad


PRIMER ADHYAYA

PRIMER VALLI

1. Vagasravasa, deseoso de recompensas celestiales, entregó en sacrificio
todo lo que poseía. Tenía un hijo cuyo nombre era Nakiketas.

2. Mientras los presentes eran entregados, la fe entró en el corazón de
Nakiketas, que todavía era un muchacho, y pensó:

3. “Malditos seguramente son los mundos a donde va un hombre que ofrece en
sacrificio vacas que han bebido agua, comido heno, dado su leche y son
estériles.”

4. Aquél, conociendo que su padre había prometido entregar todo lo que
poseía, y por consiguiente también a su hijo, dijo a su padre: “Estimado
padre, ¿a quién vas a entregarme?” Lo dijo por segunda y tercera vez.

Entonces el padre replicó enojado:

“Te entregaré a la Muerte.”

(El padre, por haber dicho aquello, aunque fruto de su precipitación, tuvo que ser fiel a su palabra y sacrificar a su hijo.)

5. El hijo contestó: “Voy a la muerte como cabeza de muchos que todavía
tienen que morir y con muchos que ahora están muriendo.
¿Cuál será la obra de Yama (el soberano de los fallecidos) que hoy tiene que
hacer conmigo?

6. “Miro al pasado y observo lo que ocurrió a los que vinieron, miro al
futuro y observo lo que ocurrirá a los que tienen que venir. El hombre
mortal madura como el maíz y, como el maíz, brota de nuevo.”

(Nakiketas entra en la morada de Yama, donde no hay nadie para recibirle.

Uno de los sirvientes de Yama le increpa así):

7. “El fuego penetra en las casas cuando un brahmín entra como invitado. Tal
fuego solamente puede ser aplacado con una ofrenda de paz. ¡Trae agua, pues,
oh Vaivasrata!

8. “Un brahmín que mora en la casa de un hombre necio sin recibir nada para
comer, destruye todas las esperanzas y deseos del dueño de la casa, todas
sus posesiones, su honestidad, sus sagradas y buenas acciones y todos sus
hijos y ganado.

(Yama, regresando a su casa después de tres días de ausencia, durante los
cuales Nakiketas no había recibido hospitalidad de él, se dirige a Nakiketas):

9. “Oh, brahmín, puesto que tú, venerable huésped, has permanecido en mi
casa tres días sin comer, escoge como compensación tres deseos.”

10. Nakiketas contestó: “Oh Muerte, como el primero de mis deseos, escojo
que Gautama, mi padre, permanezca Calmo, bondadoso y no se enoje conmigo; de
este modo podrá conocerme y saludarme cuando tú me liberes”.

11. Yama repuso: “Por mi favor, Andalaki Aruni, tu padre, te aceptará y se
comportará contigo como antes. Dormirá serenamente por la noche y la cólera
no se apoderará de él cuando vea que has sido liberado de las fauces de la
muerte”.

12. Nakiketas añadió: “En el mundo celestial no hay miedo alguno, pues tú no
moras allí, oh Muerte. En ese reino nadie tiene que llegar a la vejez. Allí
no hay hambre, ni sed, ni dolor. Todo es gozo en ese mundo.

13. “Tú conoces, oh Muerte, el sacrificio del fuego que nos conduce al
cielo; revélamelo, pues mi corazón rebosa de fe. Aquellos que viven en el
reino celestial alcanzan la inmortalidad; éste es, pues, mi segundo deseo.”

14. Yama replicó: “Cuando conozcas el sacrificio del fuego que conduce al
cielo, comprende, Oh Nakiketas, que con él se alcanzan los mundos infinitos,
escondidos en el corazón del hombre”.

15. Yama entonces le enseñó a realizar el sacrificio del fuego, que es el
principio de todos los mundos. Le enseñó también qué ladrillos se requieren
para el altar y cuántos y cómo tienen que ser colocados. Nakiketas repitió
todo tal como se le había enseñado.

Entonces Mrityu complacido con él, le dijo:

16. “Te concedo otro deseo: El fuego del sacrificio, que te ha sido
revelado, tomará tu mismo nombre.

17. “Aquel, pues, que realiza este rito Nakiketas y hallando la unión con
los tres, cumple los tres deberes, se halla más allá del nacimiento y la
muerte.

Quien aprende y comprende este fuego, que nos da a conocer todo lo que ha
nacido de Brahma, todo lo venerable y divino, obtiene la paz eterna.

18. “El que conoce los tres fuegos -Nakiketas y, conociendo los tres,
prepara el sacrificio- Nakiketas rompe las cadenas de la muerte y se
regocija en el mundo que se halla más allá del dolor.

19. “Este, oh Nakiketas -exclamó la Muerte- es tu fuego que conduce al cielo
y que tú has escogido como segundo deseo. Escoge ahora, pues, tu tercer deseo.”

20. Nakiketas dijo: “Hay una duda que surge en mí cuando muere un hombre.
Algunos afirman que su alma también muere y otros dicen lo contrario. Esto
me gustaría conocer; si tú me lo muestras, éste es mi tercer deseo”.

21. La Muerte respondió: “En este punto incluso los dioses han dudado. No es
un tema fácil de comprender. Te ruego que escojas otro deseo, oh Nakiketas,
no me obligues a responderte”.

22. Mas Nakiketas replicó: “Ciertamente en este punto incluso los dioses han
dudado. Con toda seguridad, pues, no hay otro deseo mejor que éste”.

23. La Muerte repuso: “Escoge hijos y nietos que vivan cien años, ganado,
elefantes, oro y caballos. Escoge como morada la tierra entera y vive tantas
cosechas como quieras.

24. “Si puedes pensar en algún deseo parecido, escoge riqueza y larga vida.
Sé el rey de toda la tierra. Te concedo el goce de todos los deseos.

25. “Pide cualquier deseo, por difícil que sea de obtener entre los
mortales, pídelo según tu deseo: bellas doncellas con carros e instrumentos
musicales… Tales deseos ciertamente no son alcanzados por los hombres,
solamente por aquellos quienes yo permito obtenerlos. Pide lo que te plazca,
pero no preguntes acerca de la muerte.”

26. Nakiketas sin embargo respondió: “Estas cosas son efímeras, sólo duran
hasta mañana, oh Muerte, puesto que su fuerza nace de los sentidos. Incluso
la vida más larga es breve. Quédate, pues, con tus caballos y tus danzas y
responde a mi deseo.

27. “Ningún hombre es feliz por la riqueza. ¿Acaso poseeremos riquezas
cuando te tengamos que ver?
¿Acaso viviremos cuando tú reines sobre nosotros? Sólo este deseo quiero
alcanzar.

28. “¿Qué mortal, después de conocer la liberación de la vejez gozada por
los inmortales, apreciará vivir una larga vida en esta tierra, donde no
existen los verdaderos placeres que nacen de la belleza y el amor?

29. “Oh Muerte, dinos qué hay en la otra Vida. Nakiketas no escoge otro
deseo sino aquel que es la llave del mundo de las tinieblas.”

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Shiny Demise

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