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Afinación Semanal de la Conciencia – Cuando Estás Maduro

Written by Shiny Demise on . Posted in Afinación de la Conciencia, Ascensión


Rav Áshlag, el hombre mismo que fundó el Centro de Kabbalah en 1922, usa este ejemplo al describir el proceso espiritual de una persona:

Cuando damos una mordida a una manzana que no está madura, y quizá hasta amarga, el problema no es con la manzana; el problema es que no esperamos a que el árbol llegara al momento en el que pudiera dar manzanas maduras. El problema no era la manzana o el árbol sino que nosotros no esperamos el momento oportuno.

Este es un mensaje poderoso para nosotros porque deja en claro que el único problema real que tenemos es que nuestro proceso aún no está completo. Eso significa que no podemos maltratarnos a nosotros mismos porque estamos enojados, tristes o deprimidos, o porque no hemos alcanzado nuestras metas.

Somos sólo un trabajo en progreso. Somos la fruta que aún no está madura para ser recolectada.

No cortarías un árbol porque da manzanas que no están maduras. Más bien esperas dos meses y entonces recolectas las manzanas maduras.

Rav Áshlag va más allá y dice que no hay ningún mal en nuestro mundo; sólo gente y situaciones a la mitad de un proceso. Nuestra imperfección no nos hace malos. De hecho, no hay tales cosas malas.

Esta lección no se aplica sólo en relación a nuestro crecimiento espiritual. También significa que no podemos juzgar a nadie, o decir que es una persona mala o indigna. No hay nadie que no sea suficientemente bueno. Ni que no es lo suficientemente digno. Ya sea que seamos la semilla, o la rama o el fruto, recuerda: todo se trata del proceso.

A un árbol de algarrobo le toma 70 años dar fruto. El hecho de que un agricultor de algarrobo pueda no llegar a vivir lo suficiente para saborear los frutos de su trabajo no quiere decir que su quehacer no tenga ningún valor, ni tampoco que está desperdiciando su tiempo. A menudo nos encontramos en relaciones que parecen no ir a ningún lado, o trabajando en proyectos de negocios que no pueden despegar. Pero es la siguiente relación o la próxima empresa la que da frutos porque invertimos en la anterior. Y algunas veces 10, 20 ó hasta 100 semillas deben ser plantadas antes de que nazca el fruto. Pero no hay tal cosa como un esfuerzo desperdiciado.

Cuando Rav Shimón escribió El Zóhar, él sabía que tomaría más de 1000 años para que éste fuera revelado. ¡Él sabía! ¿Por qué habría de pasar su tiempo escribiéndolo si sabía esto? ¿No querría ser famoso ya? ¿No querría el crédito o, en un nivel más altruista, el placer de ver la Luz que trajo al mundo? Pero él sabía que algún día las semillas habrían de dar frutos, y eso fue suficiente para mantenerlo en marcha.

La semana siguiente hablaremos de cómo acelerar el proceso, cómo plantar las semillas correctas, y otras buenas tácticas de jardinería espiritual. Pero hasta entonces, deja de juzgarte a ti y a otros por no estar maduros. Averigua qué árboles necesitan más de tu paciencia. Y quizá lo más importante, recuerda tu cosecha previa y sabe que la recompensa está en camino.

Todo lo mejor,

Yehudá Berg

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Shiny Demise

"¡La Revolución de la Consciencia es Ahora!"

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